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Cómo quitar el vig y encontrar las cuotas justas

El vig es el margen incluido en toda cuota. Aprende a quitarlo, convertir cuotas en probabilidad real y encontrar la línea justa sin vig que muestra cuánto vale de verdad una apuesta.

Cuando miras las cuotas de un partido, no estás viendo la probabilidad real de que algo pase. Estás viendo esa probabilidad más una comisión que la casa se guarda para sí misma. Esa comisión se llama vig (también margen, o juice), y va escondida dentro de cada cuota. Aprender a quitarla es lo que te deja ver el precio justo por debajo, y ese precio justo es la base de casi todo lo demás en las apuestas.

Qué es el vig

Toda cuota se puede traducir a una probabilidad implícita. Con cuota decimal la cuenta es directa: divides 1 entre la cuota. Una cuota de 2.00 implica 1 / 2.00 = 0.50, o sea 50%. Una de 1.90 implica 1 / 1.90 = 0.526, casi un 53%.

Ahora piensa en un mercado de dos resultados donde ambos lados pagan 1.90. Cada lado implica un 52.6%, así que sumados pasan del 100% y llegan a 105.3%.

Las probabilidades reales de un mercado siempre suman 100%, porque algo va a pasar. Pero aquí suman 105.3%, y ese 5.3% de más es el vig. A ese exceso por encima del 100% se le llama overround (o sobre-redondeo). Es el colchón que la casa se cobra por dejarte apostar.

De la cuota a la probabilidad implícita

El primer paso siempre es el mismo. Toma cada cuota del mercado y conviértela con 1 / cuota. Eso te da la probabilidad implícita de cada resultado, con el vig todavía dentro.

Digamos que un partido de tenis paga así:

  • Jugador A: 1.80
  • Jugador B: 2.10

Las implícitas son 1 / 1.80 = 0.556 (55.6%) y 1 / 2.10 = 0.476 (47.6%). Sumadas dan 103.2%, así que hay un 3.2% de vig repartido entre los dos precios.

Cómo quitar el vig

El método más común, y el más fácil de hacer a mano, es el multiplicativo (también llamado proporcional). La idea es sencilla. Cada probabilidad implícita se lleva su parte del overround, así que las repartes de vuelta dividiendo cada una por la suma total. El resultado suma exactamente 100%.

Volviendo al tenis, la suma de implícitas es 1.032. Divides cada una entre ese total:

ResultadoCuotaProb. implícitaProb. sin vigCuota justa
Jugador A1.8055.6%53.9%1.86
Jugador B2.1047.6%46.1%2.17

Para el jugador A: 0.556 / 1.032 = 0.539, es decir 53.9%. La cuota justa es el inverso de esa probabilidad limpia: 1 / 0.539 = 1.86. Haces lo mismo con el jugador B y te queda una cuota justa de 2.17.

Fíjate en lo que pasó. Las cuotas justas (1.86 y 2.17) son más altas que las que ofrecía la casa (1.80 y 2.10). Tiene sentido: al quitar la comisión, el precio verdadero siempre paga un poco mejor que el que te dan en ventanilla.

Mercados de tres vías y otros métodos

En el fútbol y otros deportes con empate tienes tres resultados: local, empate, visitante. El procedimiento no cambia. Conviertes las tres cuotas a implícitas, las sumas, y divides cada una entre la suma. La única diferencia es que ahora repartes el overround entre tres números en vez de dos.

El multiplicativo no es el único método que existe. Hay otros, como el de potencia (power) y el de odds-ratio (razón de cuotas), que reparten el margen de forma un poco distinta. Dan resultados parecidos pero no idénticos, sobre todo en los favoritos muy marcados frente a los underdogs largos. Ahí aparece el llamado sesgo favorito-underdog: las casas tienden a cargar un pelín más de vig en las cuotas altas. Para la gran mayoría de los casos el multiplicativo alcanza de sobra, y es el que conviene aprender primero. Los demás son afinamientos que puedes dejar para más adelante.

Por qué manda la línea de la casa más afilada

Aquí es donde todo esto cobra valor práctico. No todas las casas cotizan igual de bien. Las casas más afiladas mueven volúmenes enormes, aceptan a los apostadores profesionales y ajustan sus precios al minuto. Su cuota sin vig es la mejor estimación pública que existe del precio verdadero de un evento.

El juego, entonces, es simple de describir. Quitas el vig a la línea de la casa más afilada para obtener la probabilidad justa, y comparas esa cuota justa contra lo que te ofrece tu casa habitual. Si tu casa paga más que la cuota justa, tienes valor. Ese hueco es exactamente lo que persigue el apostador de valor con EV positivo, y es también la lógica detrás del valor de la línea de cierre (CLV), donde comparas tu precio contra la línea justa del último momento antes del inicio.

Hacer estas cuentas a mano funciona para un partido. Pero se vuelve lento en cuanto quieres revisar varios mercados por noche. Betamigos le quita el vig al mercado por ti y te muestra el precio justo directamente en la calculadora del betslip, para que veas de un vistazo si la cuota que tienes enfrente vale la pena.


Betamigos es una herramienta de análisis de cuotas, no una casa de apuestas, y nada de esto es una promesa de ganancia. Apuesta con responsabilidad. +18.